Señaléticas: Un viaje de la Superficie al Núcleo de la Mente
Cada señalética se despliega en tres dimensiones. La primera, Superficie (I), muestra el signo tal como opera en el mundo como lo vemos socialmente cortés. La segunda, Membrana (II), es la capa donde la apariencia se fragmenta, deja rastros de su propia actuación. La tercera, Núcleo (III), abandona el pacto figurativo y revela la geometría que sostenía al signo, más vacía, más luminosa y más inquietante que la superficie.
El objetivo de esta entrega consiste en desarrollar un sistema visual funcional y coherente a partir de signos creados con puntos, líneas y planos. Para ello, he aplicado principios de la semiótica de la imagen y del lenguaje visual con el fin de comunicar mensajes específicos en un entorno construido.
Para situar mis piezas, elegí un universo de estética utópico, inspirado en la atmósfera de Silent Hill y los Backrooms. En este contexto, las señaléticas son capaces de comunicar acciones, emociones, advertencias y conceptos clave. He diseñado un total de nueve señales que operan en tres dimensiones distintas, aplicadas en diversos mockups donde el color (Verde, Violeta o Negro) refleja la naturaleza de cada escenario.
El recorrido sigue un camino trazado a detalle a través de tres niveles:
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Dimensión I: Superficie. Aquí el signo opera en el mundo "compuesto", legible y socialmente cortés de la realidad cotidiana. Por ello, el uso de escenarios reales mantiene la coherencia con nuestra percepción habitual.
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Dimensión II: Membrana. Es la capa donde la apariencia comienza a fragmentarse y deja rastros de su propia construcción. En esta etapa, utilizo una mezcla de escenarios reales con intervenciones ficticias.
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Dimensión III: Núcleo. En este nivel se abandona el pacto figurativo para revelar la geometría pura que sostenía al signo. Es una dimensión más vacía, luminosa e inquietante que la superficie, situada en un escenario en una profundidad total donde no se puede observar el lugar.
