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Mi primer cuaderno a color: de la ingeniería a la paleta cromática

Con 27 páginas escaneadas cuento cómo empecé a explorar el color desde cero: qué quería lograr, los materiales que usé, los retos que me encontré y lo que aprendí sobre el color, el gesto y la valentía de empezar.

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# Mi primer cuaderno a color: de la ingeniería a la paleta cromática Soy ingeniera química de formación. Durante años mi mundo fue cálculos, reacciones y precisión milimétrica. Y entonces, un día, decidí que quería aprender a dibujar. No por ninguna razón práctica. Solo porque lo necesitaba. Este post documenta algo muy específico: las primeras páginas de mi **primer cuaderno a color**. No son obras de arte. Son ejercicios. Autoejercicios, para ser exacta, porque no tengo maestro, no voy a ningún taller, no sigo ningún programa estructurado. Solo yo, el papel y los lápices de color. Lo comparto porque sé que no soy la única que empieza desde cero sintiendo que "el arte es para otros". Quizás estas 27 páginas te ayuden a sacar el tuyo del cajón. ## Por qué un cuaderno a color Mis primeras exploraciones fueron con lápiz grafito — bocetos, líneas, valores tonales. Disfruté ese proceso más de lo que esperaba. Pero el color me llamaba de una manera distinta. El color tiene dimensión emocional. Tiene temperatura. Tiene música. Abrí un cuaderno nuevo exclusivamente para experimentos cromáticos. Sin reglas, sin objetivos numéricos, sin "hacerlo bien". Solo: ¿qué pasa cuando pongo este color junto a este otro? ## Qué quería lograr Tenía tres objetivos, modestos pero honestos: **1. Perderle el miedo al color.** Siempre pensé que el color era algo misterioso que los artistas "entendían" de forma innata. Quería desmitificarlo, experimentarlo de primera mano. **2. Explorar temperaturas de color.** Saber en teoría que los colores cálidos "avanzan" y los fríos "retroceden" es una cosa. Sentirlo en papel mientras mezclas es otra completamente diferente. **3. Desarrollar una paleta personal.** No una paleta decorativa ni una paleta que "quede bien" según Pinterest. Una paleta que me dijera algo sobre quién soy y cómo percibo el mundo. ## Los materiales No usé nada especial, porque no tengo presupuesto para eso todavía y porque quería probar qué pasa con lo básico: - **Lápices de color Faber-Castell ECO:** 24 colores. Pigmento decente para iniciarse, suficiente variedad para empezar a mezclar. - **Cuaderno Canson 1557:** Papel ligeramente texturizado, 180g. Soporta varias capas de lápiz de color sin que el papel se destruya ni se vuelva transparente. - **Tortillón (difumino):** Para suavizar transiciones en algunos ejercicios. - **Sacapuntas de doble agujero:** Fundamental. Un lápiz desafilado es el enemigo del detalle. - **Un borrador de vinyl:** Para correcciones menores, aunque el lápiz de color borra mucho menos que el grafito. ## Las páginas: un recorrido cromático Las 27 páginas (más algunas dobles) no siguen un programa rígido. Siguieron mis curiosidades del momento. Pero mirándolas en retrospectiva hay patrones claros: ### Exploraciones cálidas (páginas 1-3) Empecé con rojos, naranjas y amarillos. Quizás fue intuitivo: los colores cálidos son los primeros que aprendemos a nombrar, los más presentes en nuestra cultura visual. Son seguros, familiares, energéticos. Practiqué gradientes horizontales, mezcla por capas superpuestas y zonas de color plano. El papel no siempre cooperó — los primeros intentos de gradiente se veían rayados, con la textura del papel demasiado visible. Tuve que aprender a aplicar capas más finas y repetirlas. ### El punto de quiebre: la página monocromática En algún momento decidí hacer una página completamente en escala de grises con los lápices de color. Me parecía un ejercicio contradictorio pero interesante: ¿puedes estudiar el valor (claro-oscuro) con herramientas pensadas para el color? La respuesta es sí. Y fue más reveladora que cualquier página a todo color. Sin el color como distracción, vi con claridad mis problemas de presión: presionaba demasiado en las zonas oscuras, creando una densidad de pigmento que bloqueaba capas adicionales. Aprendí sobre **la paciencia del lápiz de color**: va en capas lentas, no en golpes bruscos. ### Las explosiones de color (páginas 7, 11, 12, 18) Algunas páginas son visualmente caóticas. Colores que no "combinan" según ninguna regla, saturación máxima, sin un plan claro. Mi favorita es la que bautizé internamente como "la página roja" — un estallido de carmesíes, escarlatas y tizas que salió de un momento de frustración con una página anterior que no estaba funcionando. Esa es la que más me gusta en retrospectiva. La hice sin pensar, sin juzgar. Y se nota. ### Las dobles páginas Hacia el final de la sesión empecé a trabajar con el cuaderno completamente abierto, tratando las dos páginas como una sola superficie. El resultado fue más libre, más gestual, más honesto. Hay algo en ese formato más grande que le quita el miedo al vacío. Las dobles páginas tienen más errores visibles — es difícil mantener coherencia cromática en un espacio tan amplio — pero también tienen más energía. ### La paleta verde: el desvío Casi al final hice algo que no planeaba: una página dominada por verdes. No sé de dónde vino. Tomé el lápiz verde azulado y empecé, y de ahí siguieron el verde oliva, el verde lima, el esmeralda. Fue como descubrir un idioma que no sabía que hablaba. Los verdes son complicados. Hay demasiados, demasiado diferentes entre sí, con personalidades demasiado distintas. Esa página se quedó incompleta y la considero una tarea pendiente. ## Los retos ### La presión inconsistente El lápiz de color responde a la presión de una manera muy específica: demasiada presión en las primeras capas "sella" el papel y no puedes agregar más color encima. Muy poca presión y el color queda tan translúcido que parece que no hay nada ahí. Encontrar el punto medio requirió docenas de páginas. Todavía no lo domino completamente. ### La mezcla óptica vs. la mezcla física Con lápices de color no mezclas como con pintura (que combinas en la paleta y obtienes un tercer color). Mezclas ópticamente: pones capas de colores que el ojo interpreta como uno solo. Este proceso es completamente contraintuitivo al principio. Quería naranja y hacía lo lógico: tomaba el lápiz naranja. Tuve que aprender que un naranja construido con amarillo + rojo en capas finas tiene más vida que el naranja directo del tubo. El primero vibra. El segundo es inerte. ### El control de los bordes Mis bordes eran o demasiado duros (línea con mucha presión, poco natural) o inexistentes (color que se difuminaba en todas direcciones sin intención). Aprender cuándo quiero un borde duro y cuándo quiero una transición suave, y cómo hacer cada cosa, fue y sigue siendo un trabajo en proceso. ### La tentación del borrador Con grafito, el borrador es casi invisible. Con lápiz de color, el borrador deja una marca. Una zona más clara, ligeramente dañada. Aprendí a aceptar los "errores" o mejor dicho, a incorporarlos. Un "error" de color puede convertirse en una transición interesante si decides que fue intencional. ### La escasez de azules En mis primeras 10 páginas casi no hay azul. No fue consciente. Solo me di cuenta cuando lo vi todo junto. Los azules me dan más trabajo que los cálidos: son más difíciles de mezclar de forma natural, más fáciles de hacer que se vean artificiales. Una asignatura pendiente. ## Lo que aprendí **El color no es decoración, es significado.** Antes de empezar este cuaderno usaría colores como querría usar ropa: ¿qué combina? Ahora entiendo que el color habla de estado de ánimo, de temperatura, de tensión. Una página dominantemente roja dice algo completamente distinto a una dominantemente azul, aunque el "contenido" sea el mismo. **La coherencia cromática no es lo mismo que la armonía.** Una página puede tener muchos colores distintos y verse coherente si hay un criterio conductor — una temperatura dominante, una saturación similar, una paleta limitada. Y puede tener solo dos colores y verse caótica si no hay ningún criterio. **La paciencia es técnica.** Con lápiz de color no puedes tener prisa. Las capas necesitan tiempo, la presión necesita consciencia, los gradientes necesitan repetición. Aprender a ralentizarme fue tan valioso como cualquier habilidad técnica específica. **Los "errores" son datos.** Cada mancha donde no debía haber, cada gradiente que no quedó como quería, cada color que "no va" con el que está al lado — todo eso me dice algo sobre lo que sé y lo que todavía no sé. Dejé de ver las páginas "fallidas" como fracasos y empecé a verlas como diagnósticos. **Dibujar con color es un acto de generosidad.** Quizás este es el aprendizaje que más me sorprendió. Usar el color es dar algo. Es compartir cómo ves, cómo sientes, qué temperatura tiene el mundo en tu cabeza. La ingeniería es la ciencia de la eficiencia. El arte es la práctica de la generosidad. ## Lo que sigue Tengo otro cuaderno nuevo en el cajón. Este está destinado a algo más específico: quiero estudiar la teoría del color de forma práctica — círculo cromático, contrastes simultáneos, paletas limitadas. Menos exploración caótica, más estructura con criterio. Pero conservo el caos del primero. Esas páginas me recuerdan que antes de aprender las reglas, sentí el color. Y ese orden importa. Si tú también estás empezando, mi único consejo es este: **llena páginas**. No necesitas que sean buenas. Solo necesitas que existan. --- *Todas las imágenes de este post son fotografías de páginas reales de mi cuaderno, tomadas con el celular. Sin edición de color, sin mejoras. Lo que ves es exactamente lo que salió.*

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